Hace unos meses hice una reseña sobre un jueguecillo de cartas que me había causado muy buena impresión: Brawling Barons, que venía de la mano de la joven editorial familiar FryxGames. Al haberme gustado el juego, y atraído por el tema, que me encanta, decidí comprar otro diseño de los hermanos Fryxelius: Space Station.
Como digo, siempre he sido muy aficionado a la astronomía, y por supuesto mi género favorito en cine, televisión y literatura es la ciencia ficción. Novelas, películas, comics y series televisivas de este género están plagadas de estaciones espaciales, a cual más interesante: Babylon 5, Espacio Profundo Nueve, la Estrella de la Muerte, Estación Espacial 5, la Atalaya de la Liga de la Justicia y muchas más. Es normal que me llamara la atención un juego que consiste en competir con otros jugadores para ver quién construye la mejor. De hecho, no hace mucho adquirí otro juego con la misma temática: Among the Stars, y si veo algún otro por el estilo, mucho me temo que caerá también.
| La caja de Space Station y todo su contenido. |
Space Station viene presentado en una caja pequeña, lo que es de agradecer, en la que aún así sobra sitio, ya que sus componentes ocupan muy poquito. El manual de reglas es una hoja doblada de un tamaño apenas superior a un A5. Las reglas del juego son cortas y sencillas, de manera que hay espacio suficiente y todo queda bien explicado a pesar del escaso espacio. El componente principal del juego es un mazo de 117 cartas con un reverso muy bonito que reproduce la portada, pero que son un poco finas y que requieren enfundado, ya que tienen los bordes negros y el desgaste por el uso se puede hacer evidente en muy pocas partidas.
| La mayoría de las cartas son módulos para las estaciones espaciales, en seis colores diferentes. |
También vienen unos billetes para representar el dinero que manejan los jugadores. Están hechos en papel de colores con impresión en negro. La verdad es que son bastante feos y poco prácticos. Como curiosidad, comentar que llevan citas bíblicas.
| Los billetes son, digamos, poco estéticos. |
De entre todos los componentes, lo peor que trae Space Station es el montón de fichas que usa para representar la tripulación de las estaciones, el daño que reciben y los puntos de victoria de los jugadores. Se trata de un puñado de abalorios, de los que se usan para hacer collares y pulseras, que dan una impresión pobrísima y que no ayudan a meter a los jugadores en el tema del juego. En comparación, las fichas de plástico que incluye Phil Eklund en los suyos son elegantes y sofisticadas. Resumiendo, podemos afirmar que Space Station no destaca por la calidad de ninguno de sus componentes. Lo único positivo en este apartado es, como mencioné más arriba, el reducido tamaño de la caja, que hace que sea muy cómodo de transportar.
| Astronautas, daños y puntos de victoria. Salta a la vista, ¿no? |
El desarrollo de una partida es muy simple. Cada jugador construirá su estación espacial durante tres rondas de juego. En cada ronda los jugadores comienzan con una cantidad de dinero, algunos astronautas y una mano de cinco cartas. Las cartas, además de módulos para las estaciones, pueden ser eventos que afectan de alguna manera al desarrollo del juego: pueden dañar una estación de otro jugador, hacerles perder dinero o prohibir el uso de cartas de evento en lo que quede de ronda, entre otras cosas.
| Un par de cartas de evento, módulos iniciales (mejorado y sin mejorar) y cartas de ayuda con un resumen del juego. |
Por turnos, cada jugador realizará una acción. Estas pueden ser:
- Construir un módulo de la estación. Pagando el coste, bajará una carta de su mano y la colocará conectada a otra que ya esté en la mesa. Todos los jugadores comienzan con un módulo central ya en juego a partir del cual extender su estación.
- Usar una acción de un módulo. Algunos módulos requieren emplear un miembro de la tripulación para realizar una acción especial, otros pueden llevarla a cabo sin necesidad de astronauta alguno.
- Reparar. Una estación puede ser dañada por eventos o por los módulos de armamento de la estación de otro jugador. Pagando determinado importe se pueden reparar daños. Un módulo dañado no puede usar su capacidad especial ni cuenta para puntuar al final de la ronda.
- Jugar una carta de evento de su mano.
- Pasar. Un jugador que pasa no queda fuera de la ronda, sino que puede realizar otra acción si le vuelve el turno. Si todos pasan consecutivamente, la ronda finalizará.
Al final de cada ronda los jugadores recibirán puntos de victoria en función de los módulos construidos. Por ser el que más módulos de un color ha construido se recibe un punto. Al final de la tercera ronda la puntuación otorgada es doble, por lo que hay que estar muy atento a qué se construye en esa fase final. Los módulos dañados no cuentan para la puntuación.
| Un collar de astronautas muertos. ¡Oh, el horror! |
Space Station resulta un juego muy sencillo de jugar, en el que tienes que estar muy atento a lo que construyen tus rivales y buscar la manera de llevarte los puntos por mayoría de módulos, ya sea por construir más que ellos o por dañar sus módulos haciendo que no cuenten para puntuar. Pero resulta complicado plantear una estrategia, ya que todo depende de las cartas que se roben. Es decir, si quiero llevarme la mayoría de módulos morados y no me salen cartas de esos módulos, no tengo nada que hacer. Hay maneras de robar más cartas. Algunos eventos y algúnos módulos tienen esa capacidad, pero si tienes mala suerte al robar, no hay manera de solucionarlo y remontar. El juego requiere un poco de gestión de las cartas a la hora de construir la estación, ya que es posible quedarse sin conexiones libres a partir de las cuales añadir módulos, y hay que utilizar muy bien el dinero del que se dispone, que no es mucho, pero aparte de estos detalles la verdad es que todo depende muchísimo de qué cartas te vayan saliendo.
| En el lateral de la caja, agradecimientos a todos los que han puesto su granito de arena. |
Según su creador, Space Station es un juego para un grupo de dos a seis jugadores. Yo he jugado a tres y dudo mucho que quiera hacerlo con más. Las partidas se pueden alargar en exceso y hacerse aún más caóticas de lo que ya resultan debido a los caprichos del azar y las cartas. Además, el juego es bastante abstracto y en ningún momento sientes que estés construyendo una estación en el espacio. Más que de temática deberíamos hablar simplemente de ambientación, ya que el juego podría funcionar igualmente aunque lo ambientáramos en, por ejemplo, la construcción de ciudades en la Francia medieval.
| Imagen alegórica de la integración de la temática del juego en sus mecánicas. |
Por todos estos motivos, y contrariamente a lo que suelo hacer, no recomiendo Space Station. Que no se me entienda mal, el juego entretiene y se deja jugar, pero poco más. Los jugadores apenas tienen capacidad de desarrollar estrategias, ya que una mala mano de cartas te puede arruinar una ronda entera. Además, solo tiene un camino posible a la victoria. Nadie va a decir al finalizar una partida "en la próxima voy a probar a hacer esto otro". En absoluto. No hay más que una manera de jugar. Por todo esto, mucho me temo que, con la cantidad enorme de juegos que hay en el mercado, este se queda en mera anécdota, prescincible y olvidable.



















